...Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera. Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.A un niño le daría alas, pero le dejaría que él sólo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres…., He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrá de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo, te diría “Te Quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré...
Gabriel Garcia Marquez
jueves, 17 de abril de 2008
sábado, 12 de abril de 2008

Durante mis datos de ocio amo ver cine, y mi recomendada esta semana es el film de Ken Loach «The wind that shakes the barley» (que toma el título de un poema de Robert Joyce). Ken Loach y su guionista Paul Laverty narran el conflicto irlandés partiendo del origen de los guerrilleros voluntarios que luchan contra los invasores británicos en la Irlanda de 1920. Lo hacen a través de la historia de Damien, un irlandés rural pero con estudios de medicina terminados que se dispone a emigrar a Londres para trabajar, pues la vida es difícil en Irlanda. Un despiadado asesinato llevado a cabo por los soldados británicos (los Black and Tans) en su aldea, le hace tomar definitivamente conciencia del problema colonial existente, de la situación opresiva que vive Irlanda bajo el dominio británico y le lleva a decidir quedarse e intervenir activamente en la lucha en lugar de partir. La película narra también la toma de conciencia de clase del personaje de Damien que resultará determinante en la explicación de las condiciones de la independencia de Irlanda.
Es ésta una película que no elude la explicación política, a diferencia de la anterior, aquí sí que se muestran y explican las distintas opciones políticas y sus consecuencias y, además, se enarbola la lucha colectiva de un pueblo contra el colonialismo a través del personaje de Damien. Estamos pues ante una película de verdadero cine político. La trayectoria cinematográfica de Ken Loach es de sobra conocida y, ciertamente, goza de una estimable coherencia; en este caso, vuelve a abandonar los tiempos contemporáneos y se adentra, como ya hizo en «Tierra y libertad», en los entresijos de una guerra revolucionaria que filma con notable realismo político y humano, sin obviar ningún tema.
El período que narra la película va de 1920 a 1922, en este último año se firma el tratado de independencia que para muchos volvió a significar la sempiterna aplicación del principio de Lampedusa, que promulga el supuesto cambio para, en el fondo, dejar todo como estaba. El preámbulo de la historia se sitúa en marzo de 1916 cuando el socialista y marxista James Connolly había liderado un levantamiento contra los británicos cuya esencia era su conocida frase (mencionada en la película): «La causa irlandesa es la causa de los trabajadores». Loach y Laverty sitúan al espectador en ese contexto, pues Connolly y su revuelta son citados en numerosas ocasiones, mostrándose su influencia marxista en muchos de los irlandeses que buscan la independencia de la opresión colonial británica. Lo que narra la película sustancialmente es, como ya he dicho antes, la repetición de una historia que ha ocurrido en numerosos conflictos con cierta chispa revolucionaria.
En 1920, los irlandeses se organizan y empiezan a luchar contra los británicos al estilo de las guerrillas (el origen inequívoco del IRA), son reprimidos brutalmente, como bien se muestra en el film (lo que le ha granjeado innumerables críticas por parte de la derecha y el laborismo ingleses). A pesar de todo, el movimiento se va extendiendo poco a poco y consigue convertirse en una verdadera «patata caliente» para los ocupantes, que terminan en un callejón sin salida donde no pueden ya negar la independencia al pueblo irlandés. Es entonces cuando los británicos ofrecen la firma de un tratado, ese caramelo de poder para los momentos críticos, el gran abrazo del oso, esa forma de decir que si te portas bien, tú también tendrás un trozo de pastel. El régimen cambia, Irlanda se independiza, pero el sistema capitalista la engulle y con ella engulle a su clase obrera que luchaba por una república socialista, como bien defendía Connolly.
La película muestra que el conflicto es, en el fondo y en la superficie, una lucha de clases en toda regla; Damien toma partido por la lucha obrera para conseguir una Irlanda socialista, y tras la firma del Tratado, muchos de sus compañeros en la lucha guerrillera, incluido su propio hermano, Teddy, pasan a defender la nueva «legalidad», una vez establecidos como nuevos próceres irlandeses auspiciados por los británicos. La película muestra estas luchas entre irlandeses y no elude, ni obvia sus posiciones políticas, al contrario, las describe a través del magnífico guión de Paul Laverty y además las convierte en el centro de la acción. Tampoco se escatiman las críticas para los traidores irlandeses que renuncian a la lucha de clases por una independencia de bandera y poder, y en nombre de ella son capaces de fusilar a su propio hermano con crudeza. «El viento que agita la cebada» es una película política donde se refleja el indiscutible carácter revolucionario y obrero que tuvo la independencia de Irlanda.
De nuevo parece, en el caso de «Salvador», que el ayer fue en vano y que habremos de contentarnos con envoltorios maqueados y no indagar en el interior y, menos aún, descubrir hechos inadecuados para el pensamiento único capitalista. Afortunadamente, para algunos directores de cine, contar la lucha de clases en los conflictos que nos inquietan y ahondar en la raíz histórica de ciertos acontecimientos oscuros, son todavía motivos para hacer cine político.
viernes, 11 de abril de 2008
Sunday, Bloody Sunday
Escuchando música (algo que adoro) un día cualquiera descubrí una canción que hace mucho había escuchado pero hasta hoy entendí de que se trataba, era "Sunday, Bloody Sunday", es una canción de la banda irlandesa de rock U2. Es el tema de apertura y tercer single del álbum War (1983), y está dedicada al asesinato de trece personas en una protesta de derechos civiles, por parte de unos patrulleros ingleses, el 30 de enero de 1972 en Derry, Irlanda del Norte.
Estas son algunas declaraciones dadas por Larry Mullen Jr acerca del tema: "Nosotros estamos en políticas humanas, no estamos en política. Cuando hablas sobre el Domingo Sangriento de Irlanda del Norte, la gente tiende a pensar "Oh, esa vez en que 13 católicos fueron disparados por soldados británicos"
Estas palabras me hacen pensar que todos los seres humanos nos queremos matar por un pedazo de tierra, siempre ha sido así, la historia nos ha demostrado que es muy difícil vivir completamente en paz, esta dentro de nuestra naturaleza, pero ¿Cuánto tiempo? ¿Cuánto tiempo tenemos que soportar esto? ¿Por que no podemos vivir como en Sudafrica después del Apartheid todos en paz?.
Dejemos las armas y la violencia, por que la batalla real es gente muriendo, esa es la batalla real. La política y la música son muy difíciles de distinguir; ¿dónde se dibuja la línea?
jueves, 21 de febrero de 2008
Hoy...
Hasta hoy haces parte de mi vida, te encargaste de borrar todo recuerdo tuyo de mi mente, y no contento con eso, el pequeño pedazo de esquina en que volabas tranquilo sin ser interrumpido se acabó!!! Nuestra playa quedó desierta!!!
Siempré seré lo que nunca tuviste, lo que sólo soñaste, algo que creías tener tan cerca, pero al mismo tiempo tan lejos, pero a partir de este momento sólo estoy lejos...
Tan sólo fui una fuerte brisa que acarició tus ideas, algo que no concluiste y en lo que pensarás siempre, sólo un bagón será testigo de lo que pasó con nuestras vidas, un café que se regó en alguna parte del mundo!
La luna te hablará de mi con reproches, pero nunca sabrás que pasó conmigo, con la mujer que dejaste ir...
Siempré seré lo que nunca tuviste, lo que sólo soñaste, algo que creías tener tan cerca, pero al mismo tiempo tan lejos, pero a partir de este momento sólo estoy lejos...
Tan sólo fui una fuerte brisa que acarició tus ideas, algo que no concluiste y en lo que pensarás siempre, sólo un bagón será testigo de lo que pasó con nuestras vidas, un café que se regó en alguna parte del mundo!
La luna te hablará de mi con reproches, pero nunca sabrás que pasó conmigo, con la mujer que dejaste ir...
miércoles, 20 de febrero de 2008
Andresito
"Odio la Avenida Sexta por creer encontrar en ella la bienhechora importancia de la verdadera personalidad. Odio el club campestre por ser a la vez un lugar estúpido, artificial e hipócrita. Odio el teatro Calima por estar siempre los sábados lleno de gente conocida. Odio al muchacho contento que pasa al lado, perdió al fin del año cinco materias, pero eso no le importa, porque su amiga se dejó besar en su propia cama. Odio a todos los maricas por estúpidos en toda la extensión de la palabra. Odio a mis maestros y sus intachables hipocresías. Odio las malditas horas de estudios por conseguir una buena nota. Odio a todos aquellos que se cagan en la juventud todos los días.
Odio a todas las putas por andar vendiendo adoraciones falsas en todas sus casas y sus calles.
Odio las misas mal oídas... odio todas las misas. Me odio, por no saber encontrar mi misión verdadera. Por eso me odio... y a ustedes les importa?
Sí, odio todo esto, todo eso, todo. Y lo odio porque lucho por conseguirlo, unas veces puedo vencer, otras no. Por eso lo odio, porque lucho por su compañía. Lo odio porque odiar es querer y aprender a amar. Me entienden? Lo odio, no he aprendido a amar, y necesito de eso. Por eso, odio a todo el mundo, no dejo de odiar a nadie, a nada...
a nada
a nadie
sin excepción!
Y Nada,
Andrés Caicedo."
lunes, 18 de febrero de 2008
EL AMOR Y EL CRÁNEO
Viñeta antigua
El amor está sentado en el cráneo
de la Humanidad,
y desde este trono, el profano
de risa desvergonzada,
sopla alegremente redondas pompas
que suben en el aire,
como para alcanzar los mundos
en el corazón del éter.
El globo luminoso y frágil
toma un gran impulso,
estalla y exhala su alma delicada,
como un sueño de oro.
Y oigo el cráneo a cada burbuja
rogar y gemir:
—Este juego feroz y ridículo,
¿cuándo acabará?
Pues lo que tu boca cruel
esparce en el aire,
monstruo asesino, es mi cerebro,
¡mi sangre y mi carne!
Charles Baudelaire
El amor está sentado en el cráneo
de la Humanidad,
y desde este trono, el profano
de risa desvergonzada,
sopla alegremente redondas pompas
que suben en el aire,
como para alcanzar los mundos
en el corazón del éter.
El globo luminoso y frágil
toma un gran impulso,
estalla y exhala su alma delicada,
como un sueño de oro.
Y oigo el cráneo a cada burbuja
rogar y gemir:
—Este juego feroz y ridículo,
¿cuándo acabará?
Pues lo que tu boca cruel
esparce en el aire,
monstruo asesino, es mi cerebro,
¡mi sangre y mi carne!
Charles Baudelaire
En un tiempo feliz
Prestame tus ojos un instante para saber que sientes por mi, te los devolveré con mi visión de tu figura invadida de alegria, prestame tus labios y tu lengua para dejarlos descanzar unos instantes en mi palacio de miel pura ....Te los devolveré satisfechos queriendo abandonarte para quedarse conmigo en la ternura.
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